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Profundizar la contrarreforma neoliberal

Oct img2Aunque ya había expresado su intención en 2010 cuando asumió su primer mandato, fue en enero de 2011 cuando el presidente Santos viajó hasta París para solicitar ante la OCDE la admisión  de Colombia en esta organización multilateral. Desde ese entonces, el mandatario ha caracterizado dicha organización como un “club de buenas prácticas” para “mejorar las políticas públicas”, expresión que esconde su verdadero carácter: un club integrado por algunos de los países más ricos del planeta, que vela por el afianzamiento de la economía capitalista y la democracia liberal.

En efecto, la OCDE nació de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), la cual se creó en 1947 con el apoyo de los Estados Unidos y Canadá para coordinar el plan Marshall en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Creado como un socio económico para la OTAN, la OCDE tomó posesión de la OECE en 1961 y desde entonces su misión ha sido consolidar en sus países la economía capitalista. En el contexto globalizado actual, la OCDE asumió el papel de expandir la economía de mercado a escala mundial y la liberalización del comercio internacional1.

Dos años después, el gobierno colombiano recibió la invitación formal del organismo para negociar su ingreso, junto a Letonia. Hasta el momento solo Chile y México, como países latinoamericanos, tenían una de las 34 membresías de esta organización. “Es el punto de encuentro del mundo desarrollado porque de ella solo forman parte los países que cumplen con altos estándares en el manejo de políticas públicas, comercio internacional, flujos de capitales y generación de estadísticas”, señaló el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas. (El Tiempo, 30 de mayo de 2013).

En el caso particular de Colombia, la OCDE le trazó ese año un mapa de ruta donde se plantearon los términos, condiciones y procesos para obtener la adhesión plena a la organización. En particular, le asignó la tarea de introducir reformas en 23 temas estructurales de la política pública2; para hacerles seguimiento, la OCDE creó sendos comités temáticos, formados por expertos que han venido redactando informes con recomendaciones de los ajustes que deben hacerse.

En noviembre de 2014, Santos volvió a París a presentar los informes de avances de las tareas impuestas por la OCDE; allí, declaró satisfecho: “Colombia ha sido de los países que más rápido han avanzado en el proceso de acceso”… desde el arranque del proceso de adhesión, Colombia ha hecho unas reformas muy importantes” que se han traducido en “más de 20 leyes y decretos que tienen que ver directamente con recomendaciones” de la OCDE” (El Tiempo, 2014). En efecto, tanto a través del Plan de Desarrollo 2014 – 2018, como a través de numerosas reformas en diversos asuntos estratégicos, el gobierno de Santos ha sometido al país a los dictámenes del capital internacional, representados en la OCDE.

 Es en este contexto en que se ubica el documento producido por la OCDE y traducido por el MEN en 2016, Educación en Colombia y se propone destacar las fortalezas del sistema educativo colombiano, puntualizar los retos que afronta, y ofrecer recomendaciones para mejorarlo (p. 4).