Solidaridad con los hermanos de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y otras regiones del país

Ante el paso del huracán Iota, la isla de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, quedó prácticamente destruida, igualmente otras regiones del país, viven la peor tragedia de su historia por los efectos violentos de este fenómeno atmosférico de la naturaleza. El archipiélago fue impactado y por primera vez en la historia este territorio sufre los efectos de un huracán categoría 5, la magnitud de los estragos aún no se dimensionan y cuantifican en su totalidad.

El drama que sufren millas de familias es indescriptible debido a la falta de comunicación, la pérdida de vidas, bienes materiales, la afectación a las Instituciones Educativas, los centros hospitalarios, vías, carreteras y calles, el transporte marítimo y aéreo quedaron prácticamente inservibles.

Actuando en consecuencia con uno de los principios fundacionales de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación expresamos y llamamos al magisterio a hacer manifiesta la SOLIDARIDAD, con todos nuestros hermanos colombianos hoy sumidos en las incertidumbres de esta eventualidad, se necesitan kits de aseo, alimentos no perecederos, agua potable, elementos de aseo personal, víveres, elementos de seguridad sanitaria y salubridad.

El Gobierno debe intervenir de manera efectiva y con carácter urgente atendiendo las contingencias de este desastre natural, de la pandemia y dar respuesta inmediata para resolver las necesidades y desigualdades acentuadas por el abandono histórico de amplios sectores de las comunidades, y profundizado por la aplicación de las políticas neoliberales, recordarle el compromiso público expresado a medios de comunicación por el presidente Iván Duque, en el plan de 100 días para la reconstrucción del archipiélago.

La destrucción de la infraestructura, y la afectación de las condiciones de vida, dejan en situación de fragilidad y desprotección a nuestros niños, jóvenes, padres de familia, educadores y población de las islas y de otras regiones de Colombia; por consiguiente, se deben disponer y ejecutar los recursos y hacer las inversiones requeridas. Llamamos a los distintos sectores de la sociedad a prestar la ayuda humanitaria y hermanarnos en momentos difíciles y noble propósito; como Federación, haremos nuestro aporte y el de los sindicatos filiales a través de nuestra organización regional de base ASISAP.

Manifestamos todo nuestro apoyo a los educadores y comunidades educativas, instamos al Gobierno Nacional a activar un plan de inversiones para construir, reconstruir, adecuar y dotar las plantas físicas que quedaron en ruinas, para que los niños y jóvenes tengan las garantías en condiciones dignas para la continuidad del derecho sagrado a su educación.

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